Todo comenzó cuando...

Ana estudiaba en Buenos Aires, Argentina. Su amor por los zapatos y los detalles, que hacen a las cosas únicas, iba en aumento. Durante sus vacaciones en Lima, Perú empezó a notar que no existían muchas opciones de zapatos hechos en Perú con una propuesta interesante, que ayude a las mujeres a potenciar su estilo y transmitir su verdadera personalidad.

Junto a la otra Ana (su mamá y socia) decidieron lanzar una pequeña línea de zapatos con diseños que las inspiraban y las hacían sentir empoderadas e identificadas.

El inicio no fue fácil, pues no encontraban la calidad y variedad de materiales que necesitaban para hacer realidad sus ideas. En el camino se encontraron con talentosos zapateros y artesanos, pero ellos no estaban acostumbrados a trabajar con diseños que no sean los que ya había en el mercado local.

En el 2016, Ana volvió de Argentina junto a su novio Damian para abrir el taller propio de Quimera y con esa decisión el trabajo se intensificó mucho, tuvieron que investigar y desarrollar sus propios métodos y técnicas para poder formar un equipo de personas muy talentosas que se encarguen de desarrollar todas sus piezas. La meta es seguir creciendo como marca y así llevar el trabajo de más peruanos a toda Latinoamérica.

Cada uno tiene una tarea.

Ana es la encargada del área creativa de la marca, ella es quien cada temporada diseña una colección inspirada en las tendencias actuales, pero con una mirada más atemporal.

El amor y admiración por las técnicas tradicionales, y el trabajo hecho a mano se mezclan con materiales genuinos de origen natural como el cuero, madera y paja con otros de un carácter más fuerte como el metal.

Luego de que el diseño está listo y la muestra aprobada, se seleccionan exhaustivamente los materiales para asegurar su calidad y se procede a cortar las piezas que luego serán cosidas por nuestros aparadores.

El inicio no fue fácil, pues no encontraban la calidad y variedad de materiales que necesitaban para hacer realidad sus ideas. En el camino se encontraron con talentosos zapateros y artesanos, pero ellos no estaban acostumbrados a trabajar con diseños que no sean los que ya había en el mercado local.

En el 2016, Ana volvió de Argentina junto a su novio Damian para abrir el taller propio de Quimera y con esa decisión el trabajo se intensificó mucho, tuvieron que investigar y desarrollar sus propios métodos y técnicas para poder formar un equipo de personas muy talentosas que se encarguen de desarrollar todas sus piezas. La meta es seguir creciendo como marca y así llevar el trabajo de más peruanos a toda Latinoamérica.

Ya llegó la colección de Primavera
Nueva colección de Primavera: Live life in full bloom